Kalimario
Invocación
Invocación
Invocar un refugio en
la ciudad
es buscar en mitad
del laberinto
el latido sereno y
sus señales;
es soñar con perdidos
bosques claros.
Es flotar entre tu
íntimo ritual
y sentir como el mar
lame tus luces;
reencontrarse en la
esquina con la rosa
bajo un cielo arañado
por espinas.
Es brindar con tu
vida al infinito
sin portales ni
abismos de escaleras;
resistir ante euforias
de ascensores.
Entre torres volar con
los delfines,
caminar sobre el mar,
nadar por calles
entre pájaros, peces
y viviendas.
Invocar un albergue
por los parques,
en mitad de la plaza
o en la playa,
es vivir con claveles
ciudadanos.
Etiquetas: El fragante esplendor, Poemas
Una brizna de hierba
Más allá del verdor, del color sosegado,
más allá de las copas en la urbana intemperie
y del verso que implora de los bosques el símil,
los insectos acechan con segures de hielo.
Cualquier árbol, sin pies, por el mundo camina
siempre atento al silencio de criaturas cantoras
que en las selvas habitan; no se calla ante el
fárrago
de mecánicas prisas, ni se pierde en su orden.
Que tus pies busquen alas y tus manos las raíces
de los fustes del sueño. Que en lo yermo
encontremos
el fulgor de la vida con palabras frutales.
Que mis pies no se hundan en asfaltos baldíos,
quiero ser una brizna de la hierba constante;
en el aire, una gota que la lluvia me preste.
Etiquetas: El fragante esplendor, Poemas
El fragante esplendor
¡Alabad el árbol que desde la carroña
**********sube
jubiloso hacia el cielo!
*********************Bertold Brecht.
Quien con árboles habla, natural soliloquio
ante el tótem viviente, de sus formas escucha
la canción solidaria, la inquietud compartida,
el proyecto de bosques en ciudades soñadas.
Conversar con un árbol en encuentro precioso,
dialogar en susurros y encontrar la palabras
en las hojas escritas, es vital testimonio
con la tinta y la letra de universo admirable.
La esperanza de oírle hace hablar al que escucha
su arboleda interior; se sustenta en guirnaldas
de esa luz generosa que se iguala en los sueños
con un ritmo de pájaros por los mimbres del júbilo.
Se vislumbran los zumos, generosos y alegres,
circular por las venas en caprichos trenzadas;
sólo un caos de testuces en la calma se empina,
un rigor de serruchos y alboroto de hocicos.
La belleza no mira; pero exhibe en sus formas
el supremo esplendor de la mínima gota,
el fulgor manifiesto de la brizna que vuela,
el inquieto valor de lo humano en su jungla.
En su armónica hechura se resume la estética,
del origen legado, de torcaces y azores,
de la extraña vigilia de los búhos en la noche
entre seres que esperan en mitad del tumulto.
Etiquetas: El fragante esplendor, Poemas
Poesía
- Nombre: Augusto García Flores
- Lugar: La Línea de la Concepción, Cádiz, Spain
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